Un sábado de enero de 1943 una joven alemana recorre las calles del centro de Roma en dirección a la iglesia luterana, donde tiene previsto asistir a un concierto. De ella solo conocemos sus pensamientos, que fluyen en un crescendo emotivo hasta perfilar a la perfección el retrato de una joven inocente de veintiún años...
El tiempo parece haberse detenido en Mineo, y los habitantes de este pueblo en la Sicilia profunda hace ya mucho que aceptan con resignación la miseria y el sufrimiento cotidiano. En este inhóspito paraje nació Giuseppe Bonaviri, quien, tras estudiar medicina en Catania, regresó a su pueblo natal para ejercer de médico durante los años de mayor escasez de la posguerra.
En una brumosa mañana de noviembre de 1940, un hombre espera en el muelle de Nueva Jersey la llegada de unos amigos procedentes de Europa. En más de una ocasión su mirada se detiene en la figura frágil y encorvada de un extranjero que arrastra inquieto su pierna izquierda por el muelle. Cuando el hombre le pregunta a quién espera, el extranjero le responde que son setenta y cinco aquellos que deberían llegar.
La casa del hambre supuso el fulgurante debut con el que un joven africano de veintiséis años obtuvo en 1979 el prestigioso premio Guardian de ficción. Un libro explosivo que rompió con el tratamiento realista de temas sociales y políticos típicos de la novela de protesta anticolonial en favor de un retrato profundamente expresivo.
Willem Termeer, el narrador de Una confesión póstuma, se presenta a sí mismo como un hombre apático, desagradable e indiferente a todo cuanto le rodea. Hijo de una madre fría y vanidosa y de un padre enfermizo e irascible, uno de sus primeros recuerdos es el de su ingreso en la escuela, donde se sentía como un conejito al que han arrojado a la jaula de las fieras.
En la pequeña localidad de Walgett, lugar donde transcurrió una parte importante de la infancia de Kenneth Cook, había un viejo llamado Benny que tenía como mascota un enorme canguro muy dado a aporrear a su anciano dueño alternativamente con las patas y la cola. De acuerdo a esta inclinación pugilística, el viejo Benny puso al canguro el nombre de Les, inspirándose en un célebre boxeador de la época.
<<  1  2  3  4  5  6  7  8  9  10  11   >>